Ayer moría por escribirle a tus besos a pesar de saber que mis dedos habían sido cortados por la mitad, que aun sangraban con hambre de tinta, sin uña, sin esmalte, sin teclas… Si ayer le dije al de los ojos de niña que amo los puntos suspensivos, sobre todo esos que me deja aquí en la boca, esos regalitos desinteresados y tus mordidas y los gatos, GATOS con frío, pequeños y negros. La calle no estaba mendiga de pasos, pero teníamos el minutero entre los dientes y maúllos en la boca del estomago, dime vegetariano, dime que ayer no comimos CARNE jueves, 3 de marzo de 2011
Ayer moría por escribirle a tus besos a pesar de saber que mis dedos habían sido cortados por la mitad, que aun sangraban con hambre de tinta, sin uña, sin esmalte, sin teclas… Si ayer le dije al de los ojos de niña que amo los puntos suspensivos, sobre todo esos que me deja aquí en la boca, esos regalitos desinteresados y tus mordidas y los gatos, GATOS con frío, pequeños y negros. La calle no estaba mendiga de pasos, pero teníamos el minutero entre los dientes y maúllos en la boca del estomago, dime vegetariano, dime que ayer no comimos CARNE
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